martes, agosto 16, 2005

CAFTA-DR y la Restauracion

Anexión: La maldición dominicana
Antes del nacimiento de la república ya había grupos organizados y decidido a anexarse a cualquier potencia extranjera con el único propósito de mantener su clase en el poder.
Para la época de la independencia existía el grupo pro-haitianos, el pro-español, el pro-inglés, los separatistas afrancesados quienes, con el apoyo de Buenaventura Báez, ofrecían la bahía de Samaná como pago por el apoyo de Francia y los trinitarios, quienes contaban con el apoyo de figuras públicas como lo es el caso de Tomás Bobadilla y de los grandes propietarios Ramón y Pedro Santana.
En 1844 Los Trinitarios, dirigidos por Juan Pablo Duarte, dieron origen a La Primera República, la cual estuvo en peligro de anexión desde su nacimiento.
Fueron poco los presidentes que no intentaron anexar la naciente nación a una de las potencia de la época.
Para el 1861 se daban toques finales a la “Gran Traición de Santana”, la anexión a España y el retorno de la nación al colonialismo.
No fue hasta el 16 de agosto del 1863, un día como hoy, cuando comenzó abiertamente la guerra restauradora, con la activa participación del General Luperon. La guerra de la Restauración termina el 10 de julio del 1865 con el retiro de las tropas españolas dando inicio a la Segunda República.
AL igual que la Primera, La Segunda República estuvo calada de presidentes anexionistas quienes no mostraban la menor confianza en la capacidad de los dominicanos de defender su nación.
Tanto Báez como Cabral intentaron negociaciones tendientes a lograr la anexión o el protectorado que le permitiera la estadía en el poder poniendo en peligro la soberanía de la nación.
La segunda república desapareció con la ocupación militar de los Estados Unidos el 24 de noviembre del 1916.
A los 72 años de haberse proclamado la independencia, y a los 51 del triunfo de la Restauración, se produce la agresión militar imperialista que nos rebaja a la categoría de colonia.
Las denuncias internacionales y la resistencia dan lugar a las elecciones del 1924 preparadas por los Estados Unidos. Con estas elecciones, la República Dominicana, pasó de nación ocupada por un ejército extranjero a una especie de protectorado. Estado Unidos mantenía control indirecto de los asuntos dominicanos.
Con la llegada de Trujillo al poder desparecen los anexionistas del escenario político dando lugar al surgimiento de los “adoradores” del Tirano.
Con la muerte del Tirano, el “muñequito de papel” vuelve a hacer uso del entreguismo con mira a mantener el poder y el estatus quo que los 30 años de atrocidades le permitieron adquirir.
La Cuarta República nace con la implementación del sistema “democrático” y las elecciones después del Trujillismo.
El triunfo del Profesor Juan Bosch da nueva esperanza a la tan accidentada independencia de la nación. Dicha esperanza se ve truncada por el golpe militar seis meses después de la toma de poder.
Los reclamos de la vuelta a la constitucionalidad provocan la guerra civil y la ocupación militar de los Estados Unidos.
En busca de la restauración de la soberanía de la nacional, elecciones nacionales son auspiciadas por las fuerza invasoras y de país ocupado pasamos, una vez más, a una especie de protectorado donde Joaquín Balaguer actúa como Presidente/Gobernador al “ganar” las elecciones.
En las últimas décadas han gobernado los tres partidos mayoritarios sin que se vislumbre un cambio en la política anexionista o servilismo de los gobernantes de turno. El deseo de mantenerse en el poder ha llevado a los últimos mandatarios a traicionar las bases de los partidos que lo eligieron, convirtiéndose en seguidores de órdenes del Norte o en defensores de los intereses extranjeros a expensa de los intereses nacionales. Una especie de traidores elegidos.

En la actualidad, 142 años después de la primera Restauración, vemos como, sin importar las condiciones en que se encuentra la nación, la presente administración ha dedicado exorbitantes recurso para satisfacer las necesidades imperialistas del Gigante del Norte: La aprobación del Tratado de Libre Comercio entre RD y Estados Unidos.

Una vez mas, al igual que los primeros gobernante de la nación, quienes ignorando la capacidad de los dominicanos, decidieron traicionarlos buscando reelecciones o estadías en el poder.
Una vez más, al igual que los gobernantes de la Segunda República, quienes pusieron los intereses de potencias extrajeras por encima de los intereses de la República y de sus ciudadanos. Nuestro actual gobernante ha decidido representar los interese extranjeros a expensa de la nación.

Hoy no nos invaden con las botas militares, hoy nos inculcan los Tratados de Libre Comercios tratando de lograr lo que no han podido con sus invasiones militares: la esclavitud y el servilismo de todos los dominicanos.

Felipe Lora
16 de agosto del 2005
142 años después de la Primera Restauración.

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