domingo, enero 20, 2008

Ensayo sobre la Lucidez


Hoy me voy a permitir compartir con ustedes un extracto de la reseña sobre “Ensayo sobre la Lucidez” de José Saramago, premio Nobel de Literatura.


Los invito a deleitarse con esta muestra con el fin de que se animen y lean la novela completa. Además, para que tengan una mejor visión de lo que se puede lograr con tu voto en blanco.


¿Qué ocurriría si, en las próximas elecciones, más del 80% de la población de una ciudad o un país decide votar en blanco? Esta pregunta es el punto de partida de José Saramago para articular su nueva novela, 'Ensayo sobre la lucidez'. En ella, los habitantes de una ciudad ficticia, capital de un Estado que podría ser cualquiera, deciden, de forma individual, votar en masa y en blanco.


Analizar tal situación es el objetivo de Saramago, que describe un posible desarrollo de los hechos acorde a su forma de ver el mundo. La respuesta que los gobernantes darían a una acción de este tipo es el tema central de la novela.


La Novela
En un día tormentoso, por efecto de las lluvias torrenciales y no por el proceso electoral, se celebran elecciones municipales en todo el país; es un día con una inclemencia climática que se extendió desde las horas de la mañana, hasta largas horas de la tarde.


Un día especial, en todo caso, pues era la fecha en que el pueblo iba hacer ejercicio de sus derechos electorales (poder elegir y ser elegido), como todo pueblo democrático, en donde es permitido votar por el partido de la Derecha (pdd), o por el del medio (pdm), o si se prefiere por el de la izquierda (pdi), o en blanco. Así las cosas toda parecía armónico, excepto por las lluvias torrenciales que obligaron a los ciudadanos a resguardarse en las casas, impidiéndole el ejercicio de sus Derecho electorales.


La novela comienza relatando la situación de preocupación que se vivía en la mesa 14 de votación, lugar donde los jurados de la mesa, con su respectivo presidente, llegaron a tiempo, aún cuando las lluvias caían sin compasión, para abrir la mesa electoral y permitir el inicio de la votación de las personas inscritas en dicha mesa, pero la ausencia de electores, tal vez a causa de la lluvia, era muy preocupante.


El de la mesa presidente comunicó la ausencia de electores al poder electoral, pero en la conversación, tal como puede indagarse, llegaron a la conclusión de que la ausencia de electores se debía al fenómeno climático.


Lo que ocurrió
"Casi una hora después entró el primer elector. Contra la expectativa general y para desaliento del vocal de la puerta, era un desconocido. Dejó el paraguas escurriendo en la entrada de la sala y, cubierto por una capa de plástico lustrosa por el agua, calzando botas de goma, avanzó hacia la mesa. El presidente se levantó con una sonrisa en los labios, este elector, hombre de edad avanzada, pero todavía robusto, anunciaba el regreso a la normalidad, a la habitual fila de cumplidores ciudadanos que avanzan lentamente, sin impaciencia, consciente, como dijo el delegado del pdd, de la transcendente importancia de estas elecciones municipales. El hombre le entregó al presidente su carnet de identidad y el documento que lo acreditaba como elector, éste anunció con voz vibrante, casi feliz, el número del carnet y el nombre de su poseedor,..."
Por cuenta gota fueron llegando cada uno de los electores, iban votando sin ningún desorden, pues, fila alguna que estorbe, ni se hallaba ni se manifestaba. Visto no puede negarse, que al contrario del torrente, que del cielo caía, los electores aparecían con malicia o, tal vez, maestría, uno a uno votarían.


La noche, ni corta ni perezosa, llegó, no por cansancio de "lucero mayor", mas bien deseosa de las resultas de las urnas, no repletas, pero un tanto grávidas. Alguna que otra fililla "avanzaba con la lentitud del caracol", dando por terminada la votación, los votos inmigraban de la urnas sin mortificación alguna, y la hesitación comenzó cuando el resultado se publicó:
"Los votos válidos no llegaban al veinticinco por ciento, distribuidos entre el partido de la derecha, trece por ciento, partido del medio, nueve por ciento, y partido de la izquierda, dos y medio por ciento. Poquísimos los votos nulos, poquísimas las abstenciones. Todos los otros, más del setenta por ciento de la totalidad, estaban en blanco."


"Oh si de ... la abnegación es mucha", pero la preocupación del gobierno iba mas haya de una simple abnegación, que el clima estuviese no muy deseable, no borra el setenta y más por ciento de votos en blanco. Tal vez, para el gobierno, era mejor repetir las elecciones y esperar que el pueblo votase ordinariamente por sus partidos.


Pero para no correr riesgos se desplegó, como una marea de hormigas, agentes para buscar los sospechosos de las resultas de la primera votación, no vaya a ser que se repitan éstas. No quiere ello decir, que en la primera votación, los agentes no hayan sido desplegados, sólo que para la votación que viene, o lo que es lo mismo: la repetición de la repetidera, el objetivo establecido, ellos, ya lo tienen. Es menester a los sospechosos encontrarlos. ………… Mas en el siguiente enlace.
http://www.monografias.com/trabajos18/ensayo-sobre-lucidez/ensayo-sobre-lucidez.shtml

Felipe Lora
20 de enero del 2008

1 comentario:

Juan Fer dijo...

En lugar de unas botas de Goma, hubieran sido unas Botas de Moto ... la verdad el estilo seria mucho mejor.