jueves, junio 10, 2010

No, en Santiago no

No, a Santiago que nadie invente en convertirlo en zona turística.
El turismo desmoraliza, deprime, opaca, y crea complejo de inferioridad en los pobres de las zonas donde se implementan.
El turismo destruye, cambia, o ignora las costumbres de las zonas donde se implementan.
El turismo destruye, arruina, o pisotea la vergüenza de los que emplea.
El turismo es una fuente inestable de trabajos que promueve la cuasi-esclavitud en las zonas donde se implementan.
El turismo consume, con algunas excepciones, mercancías y bienes extranjeros que hay que comprar con dólares, o que son traídos, directamente por los complejos turísticos, sin pagar aduana en detrimento de las empresas locales.
El turismo es un mal que trae enfermedades extrañas.
El turismo condena las zonas donde se implementa a la miseria y la desolación eterna.
El turismo solo favorece a las multinacionales extranjeras que chupan, como vampiros los recursos nativos y las divisas que estos producen.
El turismo en Santiago, no gracias.

Felipe Lora

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