sábado, marzo 19, 2011

Aplicando el Cristianismo

Tieeeeerra. Tieeeerra., exclamaba Rodrigo de Triana lleno de emoción. Y aunque existen dudas sobre la forma en que Rodrigo alertó al resto de la tripulación, la mayoría de los conocedores concuerdan con que la emoción mostrada por el marinero estuvo ligada al valor monetario ofrecido por Colón para el primero que divisara tierra.

Y no debemos extrañarnos, pues la gran mayoría de los tripulantes participaron en la empresa motivados, única y exclusivamente, por la avaricia y el deseo de enriquecimiento rápido.

La misión tenía, para los que la dirigieron y/o apoyaron, ciertos objetivos.
1. Encontrar una nueva y más corta ruta hacia la India.
2.- Reclamar, en nombre de la Corona Española, los territorios “descubiertos”.
3. Encontrar y expropiarse de todo el oro que existiese en dichos territorios.
4.- Evangelizar a todos los habitantes de los territorios reclamados por la Corona.

Con tal fin trajeron artefactos y personajes especialistas que se encargarían de hacer realidad la mayoría de esos objetivos.

Entre los artefactos que trajeron se encontraban un sin número de biblias, las cuales serían usada en las jornadas de evangelización cuando resultara oportuno.
De todas las enseñanzas que se encuentran en tan magnifica obra literaria, las mas usadas fueron los Diez Mandamientos.

Por ejemplo:
1ro. Sin importar los azotes, las violaciones, los incendios de aldeas o el trabajo forzado los indígenas aprendieron que hay que amar a Dios sobre todas las cosas.

2ndo. Jurando que si los nativos no los guiaban hasta la supuesta “gigantesca” mina de oro matarían a todo el vivo, enseñaban que: “no se debe tomar el nombre de Dios en vano.”

3ro. Convertidos en esclavos, de la noche a la mañana, los nativos escuchaban todos los domingos, mientras recibían el látigo cortante de los enviados de Dios, que había que Santificar el día del Señor.

4to. Violaciones y salvajes asesinatos perseguían a las madres del lugar, mientras les enseñaban que según la ley de Dios había que honrar a su padre y a su madre.

5to. No matarás, no matarás, repetían mientras atravesaban el corazón de los indefensos indígenas quienes trataban de huir de las cruces con la que eran decorados los largos y afilados sables.

6to. No cometer actos impuros, predicaban. Los ejemplos llovían a granel: Robo, despojo, asesinatos masivos, calumnias, mentiras, violaciones, maltratos, y…

7mo. No robarás, predicaban, mientras despojaban a los nativos de todos sus vienes, incluyendo la armonía y la existencia de todos los indígenas.

8vo. No levantarás falso testimonios ni mentirás le reclamaban a latigazos al que se atrevía a denunciar las diabólicas acciones de los enviados de Dios.

9no. No consentirás pensamientos ni deseos oscuros escuchaban las indígenas, quienes, al ser violadas estaban siendo sentenciadas a muerte por las enfermedades que trajeron los enviados de Dios.

10mo. Este mandamiento no puedo mencionarlo, pues todavía hay “enviados” que siguen deseando los bienes del pueblo.

Felipe Lora
19 de marzo, del 2011

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