domingo, junio 05, 2011

No, los haitianos no

Muchos son, desde los primeros intentos de independencia, los que han invadido nuestro territorio con el propósito de saquear, con ayuda de los traidores, los bienes, las esperanzas y el futuro de los dominicanos.


Muchos de estos invasores han tomado forma de gobiernos, de compañías, corporaciones, de multinacionales y hasta de individuos extranjeros. Algunos nos han invadidos usando el poder de sus botas militares, mientras que otros lo han hecho usando su poder económico. Muchos nos han invadidos, y nos invaden, a través de negociaciones y/o contratos malévolos que perjudican la economía y el bienestar de la nación.

Muchos de los invasores se llevan nuestra soberanía, algunos se llevan nuestras riquezas naturales, mientras que otros nos invaden para llevarse el sudor del dominicano, nuestras divisas, y hasta nuestro futuro.

Algunos de los invasores hacen residencia permanente en nuestro territorio, consumiendo nuestros alimentos, habitando nuestros hogares, arrebatándonos nuestras playas, manipulando a su antojo los poderes económicos, políticos y sociales de nuestra nación.

Cualquiera, con un dedo y medio de frente, pesaría que las anteriores invasiones provocarían alarma en la población y que el gobierno reaccionaría poniendo en alerta o en pie de guerra los cuerpos castrenses y todo el ciudadano que se encuentre en condiciones de defender la soberanía nacional.

Pero no, ni el gobierno ni los ciudadanos reaccionan de esta manera. Por el contrario, los que nos “gobiernan” son, según Juan Pablo Duarte, los traidores que, no solo ayudan a los invasores, sino que promueven esta clase de invasiones con los pretextos de “salvar vidas”, de modernizar la nación convirtiéndola en un “Nueva York Chiquito”, o en la “Mónaco del Caribe”, o con el pretexto de crear empleos para los pobres dominicanos.

Desde fuera aparentaría que en el país no existen los patriotas.

Y no existen hasta que el invasor llegue sin poder económico, sin botas militares, sin negociaciones ni contratos dañinos.
No existen hasta que el invasor venga sin intenciones de llevarse nuestra soberanía, nuestras riquezas, nuestros recursos naturales y mucho menos que venga a llevarse el sudor de los dominicanos.

Tan pronto como se descubra que, el invasor no trae ningunas de las intenciones anteriores, un grupito de “instantáneos” patriotas suenan la las trompetas, alarmando la población y exigiendo que nuestro gobierno tome carta en el asunto.

Tan pronto como quede claro, que los invasores no vienen a robarnos nuestro sudor, sino a ofrecernos el de ellos, a través de contratos y condiciones desventajosas para el invasor, los “patriotas” despiertan, y citando a Juan Pablo Duarte, reclaman la retirada de los invasores, mientras incitan a la población a rechazarlos categóricamente.

Sí, desde fuera parecería que en el país no existen los patriotas.
Y no existen hasta que el invasor no sea pobre, negro y procedente de Haití.

Felipe Lora
Felipe@lora.org
5 de Junio de 2011

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