martes, julio 12, 2011

Corrupto, ¿yo?

Todos sabemos que los gobiernos corruptos no combaten la corrupción.
Todos conocemos los devastadores efectos de dicha práctica. A decir verdad, si eres dominicano, o te has beneficiado de la corrupción o ha sido víctima de ella.

En un país plagado de corrupción la mediocridad e ineptitud se imponen ante la excelencia y la eficacia. Eso explica tu situación, la de tu barrio, la de tu ciudad y la de nuestro país. Como habrás notado, la corrupción afecta más a los que menos tiene.

En los países con alto índices de corrupción, como el nuestro, la corrupción siempre está presente. No importa el día o la hora, el lugar o la clase social a la que pertenece, la corrupción siempre estará afectándote directamente, limitando el poder adquisitivo de tu salario y minimizando los beneficios de tus esfuerzos.

Seguro que conoce a alguien que cree que “mojando la mano,” sobornando o pagando por favores a buscones se aceleran los trámites o se consiguen mejores y más eficientes servicios. Inclusive hay quienes llegan a decir que la corrupción nos conviene a todos.

Estas afirmaciones deben indicarnos que hemos creado y estamos viviendo en una cultura de corruptos y deberíamos combatirla.
Recuerda, solo los mediocres y a los ineptos se benefician de dicha cultura y es nuestro deber, como dominicanos, luchar contra esta deshonesta actividad.

¿Pero, qué podemos hacer?
Debemos desenmascarar a los que promueven la cultura de la corrupción y destruir la idea y las costumbres que permiten el crecimiento de la corrupción. Sin corruptos no hay corrupción.

¿Es la corrupción exclusiva de los gobiernos?
Muchas personas creen que la corrupción sólo existe en las altas esferas del gobierno.
Eso es totalmente falso. El que hace trampa en algún juego, el que se “brinca” en la filas, el que deja pasar sin pagar, el que miente para salir bien en un trabajo, el que cobra por un mal servicio es un corrupto y como tal es parte del problema.

Si te "para" un policía y por no tener papeles, le “moja las manos”, eres tan corrupto como el policía.

Países con ciudadanos corruptos producen gobiernos corruptos.
En un país, no es el gobierno el que promueve la corrupción, son sus ciudadanos. Ciudadanos honestos producen o eligen gobiernos honestos.

¿Puedo yo solo acabar la corrupción?
Lo peor que podemos hacer es no hacer nada.
Como individuo puedes contribuir a disminuir la corrupción en tu trabajo, en los deportes que juega, en tu escuela o en tu comunidad. Puedes educar sobre los daños de la corrupción a tu familia, a tus amigos y a tus compañeros.

Puedes crear, a tú alrededor, un área libre de corrupción si:
  • Si evitas corrupción en todas tus actividades
  • Denuncia cualquier acto de corrupción
  • Si predica con ejemplo
  • Si denuncia a quien actué de forma irresponsable, sea quien sea.

Recuerda, los gobiernos corruptos no combaten la corrupción.

En nuestras manos esta acabar con la corrupción.

Felipe Lora

1 comentario:

Victor Ml. Caamaño dijo...

Magnifico Felipe. Creo que por ahí es que debe ir la cosa.