domingo, julio 31, 2011

EL pueblo a la Izquierda Dominicana: Carta Pública

El pueblo y la Izquierda Dominicana

Carta Pública
A los Dirigentes y Miembros de la Izquierda Dominicana
Sus manos

Estimados Ciudadanos,

Con esta misiva estoy reclamando que abandonen sus cómodas madrigueras y comiencen a hacer el trabajo que les corresponde como organizaciones de izquierda. De lo contrario, le exijo que cuelguen sus pancartas “progresistas” y se retiren de los quehaceres políticos, llevándose con ustedes sus anticuados y degastados modelos “izquierdistas”.

Me he cansado de reclamarle, sin la ayuda de sus organizaciones, a los que me ignoran, a los que me abusan, a los que me guían por caminos equivocados corrompiéndose por mis recursos, mientras que ustedes, se autoproclaman mi “vanguardia” en contra de mi beneplácito o mi consentimiento.

¿Qué han hecho sus organizaciones para mejorar mi nivel de vida? ¿Cuáles acciones han tomado para liberarme de la esclavitud, que promueve mi dependencia económica, política y militar, en la que me han hundido los partidos tradicionales?
¿Cuáles logros pueden ustedes presentarme, como credencial, que me permita declararlo mi vanguardia?

Hoy, estoy exigiendo un cambio de rumbo, oponiéndome categóricamente, a la continuidad de sus antiguos y desgastados métodos. Métodos que sólo retrasarán la realización de la sociedad que anhelo, la sociedad soñada por ustedes, por los obreros y campesinos, por los desempleados y sub empleados y por todos los dominicanos progresistas.

¿Cuándo se darán cuenta de que la obsoleta estrategia de colocar “modelos” por encima de mi realidad, la realidad dominicana, no ha dado ni dará los frutos que ustedes esperan?

¿Por qué no analizan los logros que han alcanzado a través de sus trayectorias políticas?
¿Qué tanto han avanzados hacia los objetivos de sus movimientos? ¿Qué tan cerca está la realización de la sociedad socialista por la cual, muchos de sus miembros dieron sus vidas?

Si los resultados de estos análisis no los avergüenzan, quítense el traje de izquierdistas, háganse a un lado, y permitan que esos miembros que han sido estancados por sus obsoletas metodologías, tomen el control de sus organizaciones y, con sangre e ideas nuevas, me conduzcan por el camino hacia la verdadera independencia.

¿Que han aprendido de Duarte y su movimiento clandestino La Trinitaria?
Debo recordarle que, en el 1838, cuando Duarte fundó la Trinitaria, la comunicación era muy limitada. Sin embargo, pensando fuera de lo común, decidió usar el teatro popular para organizar, educar y distribuir sus denuncias y sus mensajes. Así, sin contar con los beneficios del teléfono o el Internet, el grupo de nueve jóvenes, con objetivos e instrucciones claras, creció de tal forma que, seis años más tarde, se atrevía a desafiar el dominio haitiano. ¡Sólo seis años!

Y ustedes, ¿qué han hecho en las últimas cinco décadas?
Ustedes han permitido el afianzamiento de la oligarquía local, la explotación del obrero, y la intromisión de multinacionales y gobiernos extranjeros. En el último medio siglo de sus existencias, lo único que ha aumentado es mi dependencia económica, política y militar, y como consecuencia, mi ignorancia y mis sufrimientos.

Ustedes, envueltos en estúpidas luchas internas, han dedicado la mayor parte de su tiempo y esfuerzos para auto- denominarse los “únicos capaces” de encabezar las transformaciones necesarias para lograr los cambios necesarios, los tendientes a la creación de la sociedad socialista dominicana.

Esta falsa posición política, los ha ofuscados y los ha convertido en “aliados” de los que me oprimen. Ustedes se han convertido en los peores enemigos de la “otra” izquierda dominicana. Izquierda que crece en siglas, crece en partidos y movimientos, mientras que decrece, en forma alarmante, en el número y en la calidad de sus miembros.

Y peor aún, es que ustedes, lo que controlan las decisiones de sus movimientos, insisten en mantener y aplicar, testarudamente, los mismos métodos de lucha. Métodos que se limitan a cacarear denuncias y exigencias esperando, desde sus cómodos escritorios, que yo reaccione y les entregue el poder mediante el proceso electoral.

A gritos le exijo que despierten y entiendan que esos anticuados métodos no ganan elecciones. Ganar elecciones, desde la izquierda, es el resultado del interminable y constante trabajo de cientos de miles de individuos desbordados, con objetivos e instrucciones claras, por los arrabales y cañadas, por los barrios y las comarcas, por los campos y las ciudades, compartiendo mis sufrimientos y concientizando a sus pobladores.

¿Cuantas veces, haciendo política de servicios1, han visitados ustedes o sus miembros, La Cienega o el Hoyo de Chulín para, en tiempos no electorales, ofrecerles soluciones a uno o dos, de los cientos de males que los afectan?


No se han preguntado ustedes, ¿por qué sus membresías disminuyen, mientras el número de “nuevas” organizaciones crece en forma exponencial?

Humildes y avergonzados deberían sentirse y actuar ante mi presencia.

Teniendo a su disposición los medios de comunicación modernos y el ejemplo de Duarte y La Trinitaria, no han sido capaces de aumentar, consistentemente, sus membresías para pasar, de tres gatos, a la Gran Multitud Revolucionaria que necesito para alcanzar el poder.

Estos cómodos y anticuados métodos, combinados con los chismes que causan el vanguardismo interesado los han convertido, para mí, en inútiles.

Es por todo lo anterior que, sin importar los nombres o las siglas, me rehúso a votar por sus candidatos, los cuales, debo repetir, como los cometas, sólo aparecen en épocas de elecciones.
¿Pero es que ustedes no analizan los resultados de las elecciones en que participan? Y si lo hacen, ¿cuáles excusas se inventan para que los pocos miembros que les quedan, continúen creyendo que pertenecen a la organización que logrará mi verdadera independencia?

Como izquierda, ustedes dan vergüenza.
Sus desgastadas tácticas electorales, en lugar de convencerme, me alejan de sus movimientos, pues para mí, las propagandas electorales son sinónimo de comedias sarcásticas y de mal gusto, donde los partidos PRD y PLD compiten, comprándome mi voto, para turnarse en el poder.

Además, ¿no saben que, ante mis ojos, cualquier organización política que le declare su apoyo a uno de los tres partidos que, en el pasado, me han gobernado, se convierte en un montón de marabuntas que pretenden conseguir carguitos o botellas, con la intención de vivir del erario público?

¿No se dan cuenta de que con sus participaciones ayudan a legalizar, local e internacionalmente, la comedia electoral y la seuda-democracia que de ella resulta?

¿Por qué no me colocan como su principal prioridad y dejan de pelearse como perros y gatos, facilitándole el trabajo a los que los denigran? ¿Por qué, al igual que Duarte, no se dedican a usar procesos actualizados, y fuera de lo normal, en la captación de miembros?

¿Por qué no abandonan sus luchas vanguardistas y me dedican todo su tiempo y energía? Y, ¿por qué, carajo, no se unen y tratan de demostrarme que en verdad quieren mi mejoría?

Yo, sólo yo, puedo asignarles o delegarles el poder y, en estos momentos, ustedes no se lo merecen. Exijo primero, un esfuerzo real en favor de la UNIDAD. Exijo altruismo y lealtad para con mi causa, y sobre todo, exijo preparación.

¿Cuáles pasos han tomado ustedes que me indiquen que están preparados para representarme en el poder? ¿Cuáles son sus programas de gobierno? ¿Cuáles son los cambios radicales que piensan implementar desde el poder?

¿Cómo piensan cambiar el actual sistema económico, político y social dominicano para transformarlo en un sistema inclusivo, donde cada dominicano tenga la oportunidad de lograr la felicidad económica y social?

¿Cómo piensan quitarle el mando de, la casi parasita, Fuerzas Armadas a los Estados Unidos y a sus Generales intervencionistas del Comando Sur?

¿Cómo piensan romper los lazos colonialista del gobierno norteamericano y de las imposiciones de su embajador?

¿Cómo piensan transformar la dependiente y monopolizada economía de servicios, impuestas por los monstruosos contratos firmando por los anteriores gobiernos entreguistas, en una economía participativa y no-dependiente, con capacidad de abastecer mis necesidades básicas?

¿Cuáles medidas tomaran para desterrar, de una vez y para siempre, los tentáculos del imperialismo económico que, tomando forma del Fondo Monetario Internacional, me imponen medidas que me tienen al borde de la desesperación?

¿Cómo piensan lidiar con la oligarquía criolla? ¿Cuáles son los planes, concretos, que tienen para hacer asequible la Canasta Familiar, rescatar el sistema educativo, disminuir el desempleo, rediseñar el sistema de salud y el sistema carcelario?

¿Están ustedes preparados para revisar las leyes laborales e implementar una verdadera reforma agraria?

¿Están dispuestos y preparados para re-inventar el mote de servidor público, reeducando a los que desempeñan las labores del gobierno, con el objetivo de cambiar el término burocracia por el de Eficiencia Gubernamental?

¿Tiene ustedes diseñadas algunas medidas tendiente a combatir y erradicar la corrupción rampante que existe en los barrios, las ciudades y en las provincias; en las Secretarías, en la Policía Nacional, en la Fuerzas Armadas, en la Marina de Guerra y en el Palacio Nacional?

¿Están listos para forzar cambios en el sistema judicial dominicano cerrando los “barriles sin fondo” que permiten el saqueo legal de los bienes del pueblo?

¿Tienen algunos planes para nacionalizar las empresas que pondrían en riesgo la Seguridad Nacional?

En otras palabras, ¿están ustedes preparados para, contrario al PRSC, PRD y PLD, gobernar con limpieza y transparencia en favor de todos los dominicanos?

Espero que sí, pues, ¿imaginen el papelazo y la gran desilusión que ustedes me causarían si les entrego el poder a una de sus organizaciones cuyos dirigentes y miembros no estén preparados para darle respuestas a todas mis inquietudes anteriores?
Hacerlo sería, suicidar el movimiento progresista dominicano y eso, no lo permitiré jamás.

Es por eso, que finalmente, deseo invitar a todos los movimientos, dirigentes y miembros de la izquierda dominicana a:
Primero: abandonar los intereses vanguardistas y sus atrasados métodos revolucionarios en busca de un verdadera Izquierda Unida.

Segundo: Buscar consenso sobre los nuevos métodos revolucionarios, los cuales deberán hacer uso de los adelantos tecnológicos y tomar en cuenta la idiosincrasia de los dominicanos.

Tercero: Consensuar y poner en acción programas educativos, con miras a la preparación de los futuros y verdaderos servidores públicos.

Cuarto: Diseñar un programa de gobierno que facilite la transición controlada del fallido capitalismo, a la sociedad socialista que tanto anhelo. Además, eliminar el individualismo del poder, mediante la implementación de Buró o Junta Gobernativa representada por el Presidente.

Quinto: Diseñar un programa agresivo de captación y educación de miembros apoyado por la política de servicios1.

Sexto: Fijar metas medibles, tendentes a preparar el movimiento izquierdista para la victoria electoral.

Séptimo: Realizar asambleas provinciales y nacionales con el objetivo de recargar las bases y de mostrar la fuerza del movimiento.

Octavo: Elegir, en consenso, los precandidatos electorales y sus sustitutos.

Novenos: Diseñar y ejecutar, usando política de servicios1, la campaña electoral.

Decimo: Triunfar y empezar a trabajar, poniendo en acción el programa de gobierno diseñado con anterioridad.


Cansado de esperar, se despide,

Sinceramente



El pueblo Dominicano
1ro de agosto del 2011

Redactada por Felipe Lora Longo
felipe@lora.org



1. Izquierda y Elecciones III : Nuevo Curso hacia el Poder
http://lorodominicano.blogspot.com/2011/05/izquierda-y-elecciones-iii-nuevo-curso.html

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