viernes, febrero 24, 2012

27 de Febrero


Este 27 de febrero no celebraré. No celebraré porque no me siento digno del regocijo que celebrar brinda a los mortales.


Hoy no celebraré pues no soy merecedor del júbilo que crea tal actividad. Al contrario, hoy me siento avergonzado, hoy me siento parte de los responsables de la terrible situación moral, social y económica que existe en la patria de Duarte.


¿Como puedo, un 27 de febrero, celebrar si no he sido capaz de enfrentar a los enemigos de la patria, que también son los míos? ¿Cómo puedo celebrar si, viendo como negocian nuestra soberanía y limitan nuestra independencia, me ha faltado el coraje y el valor para defenderla?


¿Con que cara puedo yo celebrar sabiendo que en estos mismos instantes, existen potencias extranjeras que nos están forzándonos a hundir la isla mientras yo, por cobardía y/o conformismo, me hago de la vista gorda?


¿Celebrar qué? ¿Que he permitido que los buenos y verdaderos dominicanos hayan sido y sigan siendo víctimas de las maquinaciones de los traidores mientras, por falta de valor, me quedo de brazos cruzados permitiendo tales atropellos?


Hoy no celebraré, pues soy culpable de poner el trabajo en favor de mi familia por encima del trabajo por el bienestar de la nación. No celebraré pues soy culpable de vivir sin honor, que es lo mismo que vivir sin patria. No celebraré pues no he hecho mio el lema de los verdaderos dominicanos: ser libre o morir.


Además, ¿cómo puedo salir a celebrar, sabiendo que los violadores de las enseñanzas e ideales duartianos se pondrán hoy, la máscara de patriotas y se mezclaran con el pueblo en busca de la pose perfecta , la que mañana aparecerá en las primeras planas de los diarios nacionales?


¿Cómo puedo dedicarme a celebrar hoy, cuando los llamados a defender la soberanía y la independencia dominicana se presentarán, frente a un sumiso congreso, a jactarse de las mil y una formas que usaron para traicionar los ideales de Duarte?


No, hoy no me siento en ánimo de celebrar, hoy prefiero dejarles la celebración a esos dominicanos con salud, corazón y juicio quienes, en estos momentos, enfrentan a esos hombres que sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria.


Lo que sí haré hoy es recapacitar. Hoy, en memoria de nuestros fundadores, reconsideraré mi actitud pasiva e indiferente hacia la salud de nuestra nación. Hoy trataré de encontrar la forma de participar activamente en la defensa e implementación de los valores duartianos. Si así lo hago, podre celebrar con orgullo, el algún 27 de febrero, la Independencia Dominicana.
Avergonzado, pero con esperanza,






Felipe Lora
felipe@lora.org
25 de febrero del 2012

1 comentario:

Victor Ml. Caamaño dijo...

Excelente Felipe.

Es reparador leer a la generación romántica, esa generación que nació comprometida con lo que debe ser.

Un abrazo.