sábado, abril 28, 2012

La Silla Presidencial

Para mí y para cualquier ciudadano dominicano sería imposible comprar la presidencia de la República. Y sería imposible porque vivimos en un sistema político democrático, o sea un sistema donde el pueblo es el único poseedor del poder.

Nuestra experimentada democracia dificulta la compra de la presidencia puesto que, para lograrlo, sería necesario comprar a toda la nación, o sea, comprar a los diez millones de dominicanos que habitan el país, y eso sería extremadamente caro. La inversión no producirían los beneficios esperados.

Además, y aunque se tenga todo el dinero del mundo, la presidencia dominicana no esta en venta. Y no se vende por el simple hecho de que en nuestra nación impera un sistema democrático, donde la presidencia sólo se obtiene ganándose la confianza y el voto del pueblo. En nuestro país, comprar la presidencia es imposible.

Para demostrarlo, respetando nuestra valorada democracia, me he dada a la tarea de demostrar que la compra de la presidencia, no solamente es imposible, sino que además sería una mala inversión. Mala inversión, puesto que las ganancias obtenidas desde la presidencia, serían mínimas en comparación con la extravagante suma que se invertiría en la compra de la silla presidencial.

Sabemos que en nuestro país, aunque somos cerca de diez millones, sólo los adultos tienen el derecho al voto. Esta magnifica y democrática clausula reduce el número de votantes considerablemente de 10 millones a sólo 6.5 millones de votantes.

El anterior número puede ser reducido, significativamente, si tomamos en cuenta el patrón de votación de los dominicanos en elecciones presidenciales. Digamos que en las próximas elecciones el pueblo decide, por estar Jarto, desbordarse hacia las urnas y su participación alcanza un alarmante 80 porciento. Eso se traduciría en un total de ¡5.0 millones de votos en la urnas!

De esos cinco millones, para “ganar” sólo sería necesario comprar 2.5 millones de votos, ya que esa cantidad, mas el voto del comprador garantizaría la presidencia en la primera vuelta.

Es decir, para comprar la silla presidencial en República Dominicana se le debe comprar el voto a cerca de 2.5 millones de votantes, lo cual sería imposible ya que en dominicana nadie vende su sagrado voto. Pero, de ser posible, ¿cuál sería el precio que podría pagarse por cada voto? ¿Es posible que alguien en el país tenga esa majestuosa suma de dinero?

Veamos. Si decido comprar cada voto por mil pesos, necesitaría la gigantesca suma de ¡2,500 millones de pesos!, O sea, cerca de ¡65 millones de dólares! O tal vez, si me asocio con algunos de mis “compañeros” podríamos pagar 2 mil pesos por cada voto. Eso ascendería los gastos a cerca de ¡130 millones de dólares! Desgraciadamente nadie en República Dominicana vendería su voto por la mísera suma de 2 mil pesos.

Además, estoy seguro que en este país no existe una sola persona o grupo de personas con ese poder económico. Si existieran, sería estúpido si, a forma de inversión, y para salvaguardar el pellejo, no trataran de comprar la presidencia de la república desde donde, basados en los últimos rumores, las ganancias pueden estar en el orden de los cientos miles de millones de dólares.

Como pueden ver, amigos lectores, en República Dominicana es imposible o muy mal negocio invertir en la silla presidencial. Si no me creen, pregúntenle a Leonel Fernandez y a sus hijo-socios. Ellos saben que, por ser éste un sistema democrático, las elecciones son obligatorias y en ellas, el pueblo siempre le otorga, gratuitamente, la presidencia a su candidato preferido.
Felipe Lora
17 de Abril de 2012

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