domingo, febrero 03, 2013

Izquierda para los sordos que quieren oír




Los datos estadísticos tomados de la Junta Central Electoral indican que, de todos los dominicanos aptos para votar, un tercio lo hacen por el PRD y sus organizaciones satélites, un tercio por el PLD y  sus aliados y un  tercio  de los inscritos deciden no votar.
¿Por qué?

¿Por qué, un gran número de dominicanos,  que no dependen de un “puestecito” en el gobierno del PLD, que no se beneficiaron de los desastrosos gobiernos del PRD, ni viven de la enorme riqueza que amasaron durante los malvados y corruptos gobiernos del PRSC, deciden votar, elecciones tras elecciones,  en contra del futuro de sus hijas/os y el de su nación?

¿Votaran porque aún tienen confianza en el partido? ¿Votaran porque todavía creen en los políticos que conforman la cúpula de esos partidos o porque creen en la “democracia” dominicana? ¿Votan de esa forma porque creen en el sistema capitalista y esperan, algún día, pertenecer al reducido grupo de dominicanos que gozan de los recursos del estado? ¿Lo harán por la ignorancia que resulta de los engaños y artimañas que usan los gobiernos para que continúen beneficiándolos con el voto?

O… ¿votaran por necesidad o porque creen que no existen alternativas?

Los motivos que impulsan a los que dependen de una “botella” en el gobierno del PLD, los que defalcaron y arruinaron la nación durante los gobiernos del PRD y los que todavía continúan amasando los millones que desfalcaron durante los largos gobiernos del PRSC, son claros: votaron, votan y continuaran votando por sus partidos, sencillamente porque al hacerlo, están votando por sus propios beneficios e intereses.

Pero, ¿son los intereses de este reducido, pero poderoso grupo, los interese de más de cuatro millones de dominicanos que votaron por el PRD, el PLD o por uno de los veinte partidos aliados?

La respuesta es un rotundo y absoluto ¡NO!

La gran parte de este inmenso grupo, ha sido forzado por el abandono,  la pésima educación y  la falta de oportunidades,  a vestir una banda que los ciega y le impide reconocer a sus propios enemigos políticos. Este inmenso grupo de votantes, cegados por el sistema, junto a la tercera parte de los inscritos que decidieron no votar (¡más de dos millones!) conforman la mayoría absoluta y como tal tienen el poder, si se organizan,  de cambiar, no solo el  gobierno, sino el sistema que promueve y se alimenta de la corrupción, de la venta de influencia, del nepotismo, de la ineptitud, del entreguismo y sobre todo de la falta de patriotismo.

¡Renace la Esperanza!
En este panorama, solo la izquierda tiene la moral, la limpieza de consciencia y la claridad política para unirse al pueblo y, desde ahí, ayudarlo a deshacerse de la cinta de la ignorancia que no le permite reconocer a sus verdugos.
Pero, ¿quiénes en el país están dispuestos a asignarle a la izquierda tan gigantesca responsabilidad?

¿El grupito que se ha enriquecido a expensa del arrendamiento de la nación y del bienestar popular? ¡No!
Ofrecerle esta oportunidad a la izquierda podría significar su extinción.
Al contrario este grupo lucharía hasta la muerte por evitar que la izquierda asuma esa responsabilidad.

¿Los que creen o pregonan que este país se arregla con un simple “paño con pasta” o con la elección de hombres “honestos” y con buenas intenciones que envíen a la cárcel, por corrupción, a los tres gatos que más maullaron?  ¡No!
La mayoría en este grupo son los representantes intelectuales del sistema y serán la primera línea de defensa del sistema capitalista. Llenaran, gracias a la influencia obtenida a cambio de su apoyo al sistema, los medios de comunicación dominicanos con  “sus”  opiniones vacías y hasta dictadas en contra de la izquierda.

La esperanza del pueblo recaerá en los hombros de los dos millones que decidieron no votar, en los más de dos millones que, por estar vendados, votaron en contra de sus intereses, y en los miembros de las bases del PRD y del PLD que se den cuenta de que el futuro del país es más importante que el empleo o botella que pueden conseguir si su partido alcanza el poder.

Pero, ¿cómo venderle la Izquierda a una población reacia y cansada de ser engañada?

El trabajo es arduo, pero posible. ¡Y debe serlo! puesto que un giro hacia la izquierda es el preámbulo hacia la eliminación del sistema capitalista  empobrecedor que hoy impera en nuestro país y que amenaza con destruir el planeta, si es necesario, para mantenerse en vigencia.

 Primero, debemos entender las causas que forzaron la pérdida de credibilidad y la apatía hacia la izquierda, por parte del pueblo. Solo así podremos  explicarle que este descrédito no es de exclusiva responsabilidad de la Izquierda. Sí, puede haber surgido, en parte,  como consecuencia de errores tácticos y de vanguardismo cargado de individualismo, pero es además el resultado de las maquiavélicas medidas anti-Izquierda y el sistemático aniquilamiento de los posibles líderes que se desarrollaban dentro del seno de las organizaciones de izquierda.

Si ayudamos a quitarle el vendaje cegador, el pueblo entenderá.

Es cierto, el trabajo es arduo, pero posible. Y es posible porque el pueblo cuenta con decenas de miles de personas, que de una manera u otra han decidido quitar vendajes pues entienden que, una vez concientizado, el pueblo será capaz de descubrir las nuevas posibilidades que tiene por delante.

Muchas de esas personas que creen en el pueblo y en la posibilidad de un nuevo sistema pertenecen ya a alguna organización de izquierda. Este grupo se ha embargado en el honorable proyecto de unificar la mayoría de las organizaciones izquierdista bajo un solo conjunto de siglas y con un objetivo común: El bienestar del pueblo en una nación independiente y soberana.

Este esfuerzo, el Proyecto Unitario de las Izquierdas Revolucionarias,  ha entrado en su segunda etapa y se ha trasformado en la Izquierda Revolucionaria en su intento de lograr la anhelada fusión.

Pero no podemos, como ciudadanos responsables, sentarnos a esperar que la izquierda crezca y nos libere de nuestros verdugos. Es necesario abrirnos paso dentro de este ejército de revolucionarios y, con “tijera” en mano, liberar de las morbosas y esclavizantes bandas cegadoras a todos los dominicanos que se encuentran dentro de nuestro círculo.

Expliquémosles que la solución no es cuestión de honestidad ni de cárcel para los corruptos. Indiquémosles que en la historia reciente hemos visto la honestidad diluirse dentro de esta gigantesca burbuja que, nosotros los de afuera, llamamos sistema capitalista, sistema depredador de medio ambiente, sistema esclavista y/o explotador.

Indiquémosles que así llegó el PRD, que así llegó el PLD, tocando las trompetas de la honestidad, luego invitémoslos a mirar el lodazal y el tremendo hoyo en el que nos han lanzado.

Aclarémosles que la única receta para terminar con este mal es el cambio de sistema y asegurémonos de explicarle lo difícil que será el derrotarlo en su propio terreno, especialmente cuando estaremos combatiendo a nuestros hermanos que, por ignorancia o por necesidad, se han convertido en nuestros, y en sus propios, enemigos.

Manos a la obra, a hablarle a todos los sordos que nos quieran oír.



Felipe Lora
3 de febrero del 2013


No hay comentarios: