miércoles, marzo 13, 2013

Democracia a la dominicana

Nuestra democracia ha fracasado. Este fracaso es mucho más palpable desde abajo, desde la humedad de la ignorancia; desde la preocupación por la sobrevivencia, desde el insomnio de la incertidumbre. Si, ese fracaso es mucho más evidente desde aquí, desde donde pernoctan los “esclavos modernos” de nuestra sociedad.

Desde arriba el panorama es diferente
¡A los de arriba, por el contrario, les ha ido muy bien!
Han diseñado, o copiado, un sistema que les asegura su permanencia como clase dominante, a cambio de una luz de esperanza, a cambio de un tal vez o de un quizás.

¡Para ellos la democracia ha sido un éxito!
Nos han dado el derecho al voto, pero nos han enseñado a venderlo al mejor postor; al que posee el poder económico.

Nos ha dado libertad de expresión, pero son los dueños de todos los medios de comunicación.

Nos han dado educación pública, pero dedican más recursos en las Fuerzas Armadas para protegerse de nosotros.

Nos han dado el chance de que, como animales en un zoológico, nos visiten los turistas, pero nos prohíben visitar nuestras playas.

Nos emocionan diciéndonos que poseemos muchas riquezas minerales, incluyendo minas de oro, pero solo llegamos a ver el color amarillento en el fondo de nuestros ríos contaminados.

¡Para ellos ha sido un éxito!
Sólo hay que ver las mansiones, carros lujosos, adelantos tecnológicos, etc. obtenido con el sudor del pueblo, pero que solo disfrutan los que nos dominan política y económicamente.

A los incrédulos, los invito a que bajen unos cuantos escalones y, viendo hacia arriba y a través de las espesas neblinas de miseria y sufrimiento, traten de ver la luz del éxito de nuestra democracia.

Muéstrame tus pobres y te diré lo fallido de tu democracia, les digo.

Y los invito pues entiendo que, si sólo se limitan a ver hacia abajo, los resultados de nuestra fallida democracia serán ocultados por las mismas neblinas que no les permitieron ver ninguna luz de esperanza en nuestro sistema político y económico actual.

Ojalá que desde hoy, dejando de ser indolente antes el sufrimiento de los muchos, iniciemos los trabajos necesarios para cambiar el estado de las cosas.

Felipe Lora
11 de febrero del 2013

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