lunes, abril 29, 2013

Reconciliación: Medina, PN y Felabel


Criminalizar las protestas es el sueño  de los gobernantes que no cuentan con el apoyo popular. Estos gobernantes de “chepa”  o “electos” con el apoyo de la corrupción gubernamental, obtienen el poder apoyándose del  fraude,  comprando consciencias, manipulado las autoridades electorales  y/o por contractos secretos hechos en las oscuras madrigueras de los violadores de la constitución y de los principios básicos de la democracia.

Estos gobernantes, por definición, son enemigos del pueblo y como tal, dedican tiempo y muchos recursos para mantenerlo en la ignorancia, asustado y sumiso.    

Estos gobernantes usan el Ejército y la Policía Nacional, exclusivamente, para su protección y como aparato represivo, papel  que estos organismos  han desempeñado con eficiencia.

Y la historia lo confirma, pues salvo algunos casos de heroico patriotismo,  estos organismos castrenses, productos de medidas invasoras,  solo han llenado de vergüenza y atrocidades las páginas donde, con horror, se describen las acciones de estas deshonrosas y antidemocráticas organizaciones.

Es de conocimiento público que, en los robos de gallinas, en el tráfico de drogas, en los asaltos a mano armada, en los robos a bancos y a comercios, en los contrabandos, en los secuestros y en las desapariciones, casi siempre hay un miembro de estos organismos envuelto.

Sin embargo, lo más alarmante es el hecho  de que, refiriéndose exclusivamente al pueblo, la guardia y la policía, cuentan con licencia para acosar, apresar, torturar y matar cualquier dominicano que haya nacido de las entrañas del pueblo. 

Un ejemplo de este abusivo y “aceptado” comportamiento es el que denunció Nuria Piera  el mes de noviembre del 2012 en su programa.  Nuria, en esta ocasión, decidió no presentar el video que tenía en su poder, impulsada por la espeluznante y diabólica acción de los miembros de la Policía Nacional con asiento  en SFM quienes ejecutaron a sangre fría y en presencia de otros agentes a tres prófugos que ya tenían controlados.  En la misma fecha, Nuria citó el caso del estudiante William Florián Ramírez, asesinado el en la UASD por agentes policiales.

Es en este ambiente en que dirigentes del Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel (Felabel) son acusados por la Policía Nacional de haber disparado en contra uno de sus miembros. Son estos jóvenes, los hijos del pueblo, que tratando de romper el círculo de miseria han asistido a la magna y primada  de America en busca de un mejor futuro.

Es aquí, en medio de estos tumultos que ellos se quitan la venda y ven por primera vez la cara de sus verdaderos enemigos,  de  sus propios verdugos.

Es así como el aparato represivo, en coordinación con las autoridades universitaria, irrumpen en los locales de la organización estudiantil y encuentran que estos muchachos están armados, no solo con tirapiedras (tirador de goma), sino con la más terrible arma contra los regímenes represivos; la educación.

¡Y cunde el pánico!
Pánico que activa la imaginación y comienzan las calumnia, las mentiras, los inventos y  el aumento del terror. Se crean, de la nada, investigaciones, acusaciones y declaraciones que, eventualmente los reivindicaran.

Y  es frente a estos hechos y ante estas acusaciones que el rector Mateo Aquino, aprovechando para matar dos pájaros de un tiro, se convierte en acusador, juez y verdugo, y declara culpables a los acusados y a la organización estudiantil a la que pertenecen retirándole,  Inmediatamente,  el reconocimiento a Felabel, uno de los grupos estudiantiles más activo en la defensa de los derechos del estudiantado  uasdiano.

Y mientras el terror se concentra en la zona universitaria y en los barrios de SFM,  el Presidente asiste al funeral del fallecido, los medios, con sus excepciones, pierden su objetividad, la justicia se descubre un ojo  y los que viven del estado y el jefe de la policía piden la cabeza de los acusados.

Nadie toma en cuenta la constitución ni los principios básicos de la democracia.

Solo la izquierda sale en defensa de estos muchachos y de la gloriosa FELABEL.

Quizás sea hora, en busca de la reconciliación, de que el Presidente Medina visite los familiares de los asesinados por la policía, de que los medios reporten con objetividad, de que de que la justicia se aplicada como manda la constitución sin importar el apellido ni la cuenta bancaria del acusado.

Quizás sea hora de exigir que si la PN no presenta pruebas que involucren a estos muchachos en la muerte que les impugnan, sean puestos en libertad inmediatamente.

Desgraciadamente se ha sacrificado una vida más durante los justos reclamos de un pueblo que, desesperado, no se deja amedrentar por los bocones armados dentro de la Policía Nacional. Una vida más que se ha perdido, dejando suspicacia dentro de la población. Suspicacita que solo se esfumará con la asignación de una comisión independiente para que investigue la terrible tragedia.

Lo que no podemos permitir es retroceder,
No, no es hora de retroceder, no es hora de implantar el terror, ni de activar la banda colará, ni la blanca ni la morá. Es hora, quizás, de gobernar en favor del pueblo, de devolverle la autonomía a la UASD  y,  tal vez, sea hora  de disolver los vergonzosos organismos castrenses.


Felipe Lora,
30 de abril de 2013

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