viernes, noviembre 29, 2013

Exilados económicos y la sentencia del TC

La sentencia 068-13 del Tribunal Constitucional que deja en el limbo legal a miles de dominicanos , aunada a la reacción de los dominicanos que, autodenominándose “nacionalistas”,  izan la bandera del odio clasista, racista y anti-haitiana, ha sido  recibida como una bofetada  por los dominicanos que, por necesidades económicas, fuimos forzados a abandonar la República Dominicana.

Con sus excepciones, creemos que con tan insólita sentencia, el Tribunal Constitucional ha traicionado, con intención o sin ella,  a cada uno de los dominicanos que al igual que los hermanos haitianos,  nos vimos forzados a abandonar el país en busca de mejores  oportunidades.

¿Cómo es posible que un país que depende del aporte económico de sus emigrantes legisle, o arbitre en sus tribunales  para convertir a sus  inmigrantes en una subclase?

Como exilados económicos nos sentimos defraudados y  abandonados por nuestro sistema legal pues consideramos que dicha sentencia invita, a los países donde nos hemos establecido, a iniciar una cacería de brujas tal y como ocurre en nuestro país, en contra de nuestros hermanos haitianos.

Es incuestionable que  la sentencia ha suministrado una válvula de escape a miles de dominicanos que,  frustrados  ante la acelerada disminución de su poder adquisitivo, y ante la incapacidad de enfrentar al gobierno, han decidido, inconscientemente,  desahogarse  levantando la bandera del nacionalismo,  usando como pretexto la sentencia del Tribunal Constitucional.

Pero igual de incuestionable es el hecho de que el número de dominicanos que apoyan la sentencia,  y que además cuentan con familiares en el extranjero, es muy reducido. Este número es casi nulo, si se considera a los que reciben apoyo moral y económico directo,  a través de las remesas que enviamos todos los meses.

Sin embargo, dentro de los que defienden la sentencia, hay un reducido, pero astuto y peligroso número de dominicanos que han usado el tema “haitiano” para evadir, distorsionar y distraer la atención pública de los verdaderos problemas que afectan la sociedad dominicana.

Y nos preguntamos, ¿quiénes están detrás de estos “paleros” nacionalistas que de la noche a la mañana han aparecido en organizaciones fantasmas mostrando una  extraordinaria y sospechosa capacidad económica? ¿Quiénes poseen el poder político y económico para lanzar una campaña de esta naturaleza?

¿Quiénes tienen los recursos necesarios para preparar, publicar y distribuir a nivel nacional  cientos de miles de panfletos a todo color pidiendo la cabeza de personajes públicos y de todo el dominicano que cuestione la sentencia?

Además, ¿a quiénes les conviene esta distracción?
Sólo hay que seguir el rastro dejado por los millones usados en esta campaña, si es que se quiere llegar al fondo del asunto. Sin embargo, basados en los hechos recientes, se puede deducir que  falta voluntad o sobra complicidad.

La sentencia y la actitud turbera de una minoría de la población, sumada a la inacción de las autoridades competentes  han colocado a la República dominicana en una delicada posición internacional la cual comienza ya, a transformarse en un problema económico como en los casos de Cariforum, Caricom y de PETROCARIBE.

Nosotros, los exilados económicos, debemos usar el poder económico de nuestras remesas para, juntos a  La comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH),  Amnistía InternacionalUNICEF,   y la ONU  reclamar la anulación de la sentencia y exigir que se garanticen, sin importar su descendencia, los derechos ciudadanos de  todos los dominicanos. Además, exigir que se garanticen los derechos que, como seres humanos, les corresponden a los ciudadanos haitianos que trabajan en nuestro país.

Finalmente, recomendamos usar una pequeña parte del 4%  del Presupuesto Nacional, que por ley se debe asignar a Educación, para educar nuestros niños, con la intención de que este vergonzoso retraso moral y social jamás vuelva a repetirse en República Dominicana.


Ing Felipe Lora
Exilado económico y activista dominicano
29 de noviembre de 2013


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