martes, abril 08, 2014

Otra consigna más:

No al Artículo 85 del Código Procesal Penal

Los burgueses movimientos  progresista y las organizaciones izquierdistas podrán ahora, agregar una consigna más a su denominador común, para, sin mostrar sus diferencias, insinuarle al pueblo la urgencia de lanzarse a las calles so pena del aumento vertiginoso en los actos de corrupción por parte de los que controlan el Estado.

Esta nuevo reclamo se sumará a la larga lista donde se encuentran demandas como la asignación de Loma Miranda como parque nacional,  la abolición de la sentencia 0168-13 del Tribunal Constitucional, no a la Contra-Reforma Laboral,  no a la impunidad,  no a los contratos mineros,  no a la Barrick Gold,  no al Paquetazo,  cárcel para los corruptos,  no al terrorismo policial,  justicia para los muertos y heridos en protestas previas,  libertad para los presos políticos, entre otras demandas.

Como de costumbre, los movimientos progresistas, pedirán en sus protestas, que Danilo desestime la modificación que elimina,  del artículo 85, el tercer párrafo que reza: En los hechos punibles cometidos por funcionarios públicos, en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, y en las violaciones de derechos humanos, cualquier persona puede constituirse como querellante, mientras los de izquierda, invitaran al pueblo a indignarse y hasta rebelarse contra esta absurda reforma.

Ninguno de los llamados explica cómo,  las acciones que sugieren, garantizaran, no solo el respeto a los bienes del pueblo, sino el bienestar de todas las familias dominicana.
¿Por qué, además de las acciones, no le explican al pueblo los resultados que se esperan obtener si acatan estos llamados?

Digamos que mañana, el llamado de los ”progresistas” sea atendido por la mayoría del pueblo y que, accediendo a su demandas, el gobierno de Danilo decida, no solo revocar los cambios al artículo 85 del Código Procesal Penal, sino que declare a Loma Miranda Parque Nacional, ordene abolir la sentencia 0168-13 TC, detenga la contra reforma laboral,  declare que no permitirá más corrupción,  y hasta inicie un juicio contra los funcionarios de los anteriores gobiernos (PLD-PRD),  ¿cómo esas acciones garantizan la dignidad y el bienestar del pueblo? (Una pausa para que piense).

Ahora, supongamos que  el pueblo decida acudir al llamado de la izquierda. Los posibles escenarios son los siguientes:
1.      Ante un pueblo indignado y rebelde, el gobierno se ve obligado a nombrar una comisión para que “atienda” los reclamos de la comisión formada por las diferentes organizaciones de izquierda. (Tomar en cuenta que son diferentes organizaciones de izquierda, o sea, no se han podido poner de acuerdo en los objetivos  ni en la forma de alcanzarlos).
2.      EL gobierno se ve acorralado  y reprime los manifestantes. Cientos de muertos y heridos obligan al gobierno a ceder, viéndose forzado a cumplir todas las demandas (ver escenario anterior).
Como podemos notar, ninguno de los llamados tiene como objetivo garantizar la dignidad ni el bienestar del pueblo.

Por suerte hay un grupo dentro del movimiento izquierdista que, con claridad de clase, repudia estos acontecimientos, participa en las protestas y apoya las demandas, pero con objetivos claros.

Este creciente grupo entiende que sus demandas no pueden ser, ni serán, cumplidas por el gobierno de turno ni por quienes éste representa.  Al contrario, ven al gobierno como la cara opresora de los máximos representantes del capitalismo quienes, sin inmutarse, sacrifican el bienestar de la humanidad y la estabilidad del planeta,  a cambio de duplicar sus ganancias.

Este grupo de marxistas participa, con las mismas consignas y en las mismas actividades de protesta reclamándole, no al gobierno, sino al pueblo que reclama, a los afectados por la exclusión y a todos los trabajadores,  que escuchen y entiendan las verdaderas causas de su míseras situación social y económica,  que se eduquen creando conciencia de clase, que se organicen y que, con el poder que da un pueblo consciente y enfocado en objetivos comunes,  rompan las cadenas que los mantienen hundido en el fango de la neo-esclavitud y condenado al sufrimiento eterno.

Aprendamos de este grupo y usemos las actividades de protesta y las demandas, no para crear falsas esperanzas en el seno de nuestro incrédulo pueblo, usémosla para despertarlo, para acompañarlo en la larga, pero inevitable lucha contra el sistema empobrecedor.

Si así lo hacemos, algún día lo podremos acompañar a disfrutar de la dignidad y el bienestar con que hoy  sólo puede soñar. Y si no, estaremos perpetuando, sin intención, las acciones y los hechos que mañana saldremos a repudiar.

Felipe Lora
7 de abril, del 2014




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